Escuelas bautistas de Texas se preparan para un crecimiento hispano

Harold Aguirre de Fort Worth, uno de los primeros beneficiarios de la beca Hispanic Young Baptist Leaders Scholarship de Dallas Baptist University recibe un abrazo de su mamá, Magaly, después de su graduación. (Foto/IsaTorres)

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En un estado donde la mayoría de estudiantes en escuelas públicas son hispanos y donde los hispanos están proyectados a sobrepasar a los anglos en población general en los próximos tres años, universidades bautistas en Texas se preparan para ese cambio.

Durante el año académico 2017-18, los hispanos formaron la mayoría de la población estudiantil en una escuela asociada con la Convención Bautista General de Texas (BGCT por sus siglas en inglés)—Baptist University of the Américas en San Antonio, en la cual ellos forman el 54.9 por ciento del total de estudiantes.

Otras dos universidades—Houston Baptist y Wayland Baptist—calificaron como Hispanic Serving Institutions (HSI por sus siglas en inglés), la cual es asignada a universidades que tienen al menos un 25 por ciento de estudiantes hispanos en su totalidad de inscripciones.

Universidades y colegios saben que pueden atraer a más estudiantes hispanos si llegan a conseguir la nominación HSI y tampoco desdeñarán los subsidios obtenidos cuando logran ser denominadas como escuelas HSI. Las universidades que logran ser Hispanic Serving Institutions califican para obtener subsidios federales que proveen apoyo académico y social a estudiantes hispanos.

Cinco escuelas bautistas de Texas—University of Mary Hardin-Baylor, Howard Payne University, Hardin-Simmons University, Dallas Baptist University and Baylor University—calificaron como Hispanic Serving Institutions emergentes.

Estudiantes hispanos representaron el 21 por ciento del total inscrito en UMHB, 20.7 por ciento de Howard Payne, 18.9 por ciento en Hardin-Simmons, 15.9 por ciento de DBU y 15.2 por ciento de Baylor, de acuerdo con la Hispanic Association of Colleges and Universities.

First in Line de Baylor University

Aunque el 51 por ciento de todos los estudiantes de escuelas públicas en el estado son hispanos, solo el 27 por ciento de hispanos en Texas tienen un título universitario. Ese porcentaje baja al 22 por ciento en todo el país, dijo Mito Díaz- Espinoza, gerente del programa Student Success-First in Line de Baylor University.

Los hispanos representan un segmento significativo de estudiantes universitarios de primera generación, él notó. En Baylor, un quinto de cada estudiante son de primera generación. Más de un tercio—el 36 por ciento—de estudiantes de primera generación en Baylor son hispanos.

“Estamos aquí para apoyar a estudiantes de primera generación,” dijo Díaz-Espinoza. “Este programa es para cualquier estudiante que viene de una familia donde sus padres no recibieron una licenciatura universitaria.”

First in Line ofrece becas, programas que juntan estudiantes con estudiantes líderes, así como también con profesores, miembros del staff y otros mentores que desean apoyar a estudiantes de primera generación, él dijo.

“Tenemos que atraer a más estudiantes de primera generación si queremos ver una diferencia en nuestra demografía,” observó Díaz-Espinoza.

Estudiantes de coaching

La vida universitaria requiere entregar trabajos antes de las fechas límite, esquivar trabas y balancear cinco cosas a la vez—incluyendo finanzas, comentó Díaz-Espinoza.

“Les decimos, ‘Así es el juego de la universidad y estos son los pasos que debes tomar.’ De esa manera les enseñamos cómo navegar aquí y los guiamos cuando se encuentran en momentos difíciles,” él dijo.

Los estudiantes de primera generación necesitan ese apoyo ya que se les puede dificultar sentirse como si estuvieran en casa cuando las universidades ya han desarrollado maneras de comunicarse con términos que los estudiantes no conocían antes, él notó. Términos como “provost” (rector), “credit hours” (horas de crédito), o hasta “dining hall” (comedor) pueden oírse tan extraños cuando los estudiantes comparten lo que están viviendo con sus familiares, dijo Díaz-Espinoza.

Muchos estudiantes de primera generación vienen de programas académicos donde ellos sobresalían, pero en la universidad, ellos se encuentran en un lugar donde se sienten aislados, él mencionó.

“En sus familias, los estudiantes normalmente eran los más inteligentes o los mejores académicamente porque les iba bien en la escuela y fácilmente tenían éxito en sus clases,” él dijo.

“Así que si no pueden pasar una clase de química en la universidad cuando en la preparatoria recibían calificaciones de no menos que un 99, eso les hace cuestionar su identidad. Ellos pueden pensar, ‘Tal vez no soy lo suficientemente inteligente para la universidad,’ o ‘Tal vez yo no pertenezco aquí,’ o ‘Tal vez hay una razón por la que nadie más en mi familia fue a la universidad.’”

No sólo los estudiantes de primera generación necesitan consejo sobre las diferencias culturales que encontrarán en la universidad, también los miembros del staff y los profesores necesitan aprender cómo comunicarse mejor transculturalmente, añadió Díaz-Espinoza.

“Trato de ayudar a los profesores a entender que en algún momento ellos también fueron los primeros de sus familias en hacer algo diferente,” él dijo. “Tal vez sus padres si fueron a la universidad, pero ellos fueron los primeros en obtener una maestría,  los primeros en enseñar en una universidad o tener una carrera en investigaciones académicas.”

Mary Herridge, directora superior de la oficina de asesoramiento para admisiones de Baylor, recalcó lo vital que es para los reclutas conectar en el lenguaje y la cultura de aquellos que forman parte de la mayoría de estudiantes en escuelas públicas. Casi un tercio del equipo de reclutas habla español, ella dijo.

Díaz-Espinoza también habló de la necesidad de más diversidad en los profesores y miembros del staff de Baylor. Más profesores y staff que se parezcan a los estudiantes que sirven sería el siguiente paso, él insistió.

HPU se conecta con alumnos hispanos

Escuelas relacionadas con BGCT han adoptado una variedad de métodos para atraer a más estudiantes hispanos y poner atención a sus respectivas necesidades.

Cory Hines, nuevo presidente de Howard Payne University, se reunió con miembros de la comunidad local en su primer día de trabajo. (Foto/HPU)

Cuando Cory Hines fue nombrado presidente de Howard Payne University, la escuela renovó sus esfuerzos para apoyar a estudiantes hispanos, dijo Kevin Kirk, vicepresidente asociado de administración de inscripciones.

“Los estudiantes hispanos han sido históricamente parte de Howard Payne,” dijo Kirk, señalando que HPU ha preparado un número significativo de líderes hispanos bautistas en Texas.

Después de que Hines llegó a tomar su puesto, el presidente fijó fechas para conocer y reunirse con graduados hispanos así como líderes bautistas hispanos que también fuesen amigos de la universidad, Kirk notó.

Las reuniones sirvieron como punto de partida para que la universidad mejorara su entendimiento de cómo HPU puede conectar con estudiantes hispanos y ofrecerles apoyo mientras ellos continúan sus estudios, dijo Kirk.

“Siempre ha sido parte importante de nuestra cultura el querer ser la opción cristiana de educación superior para estudiantes hispanos,” Kirk dijo. “Con el Dr. Hines, se ha renovado esa identidad de estar tan involucrados como sea posible, establecer las conexiones necesarias para que estudiantes bautistas hispanos sepan de nosotros y de las oportunidades que tendrán aquí.”

Durante los últimos 10 años, estudiantes de otros trasfondos que no son anglos han incrementado del 26 por ciento al 54 por ciento, él dijo. También añadió que el 27 por ciento de los 246 nuevos estudiantes que empezaron el año pasado fueron hispanos.

Una comunidad cercana y centrada en Cristo como Howard Payne puede ser el tipo de ambiente que muchos hispanos buscan, comentó Kirk.

“Queremos ser la mejor opción para los estudiante hispanos,” él insistió.

DBU quiere que los estudiantes hispanos prosperen

Dallas Baptist University tiene aspiraciones similares—“ser la escuela principal para estudiantes hispanos” de acuerdo a David Reyes, director de vida estudiantil de DBU.

Harold Aguirre graduó de Dallas Baptist University con una doble licenciatura en teoria de la comunicación y estudios interculturales. También empezó a trabajar en la oficina de admisiones de DBU mientras termina su maestria en educación bilingüe. (Foto/Isa Torres)

La visión empezó cuando Gary Cook era presidente de la escuela y busco incrementar el número de estudiantes hispanos en la misma. Cook después tomó el rol de canciller de DBU en el 2015, pero su visión continuó floreciendo cuando Adam Wright se convirtió en el presidente de la universidad en el 2016, Reyes explicó.

“La meta no sólo implica ver cómo acoger a más estudiantes hispanos aquí. Pero también ver cómo ellos pueden prosperar mientras estudien aquí,” dijo Reyes.

Esa visión de DBU requiere un conocimiento cultural, Reyes dijo.

“Entendemos que no sólo estamos reclutando estudiantes, pero también estamos reclutando a las familias de esos estudiantes,” él mencionó.

Desde el 2015, DBU empezó a otorgar dos becas cada año a estudiantes hispanos, las cuales cubren el 50 por ciento de la colegiatura y el 100 por ciento del alojamiento y comida. Los primeros estudiantes en recibir esas becas fueron Bethany Morales y Harold Aguirre, quienes graduaron de DBU este mayo.

DBU contrató a Aguirre después de graduarse para trabajar en la oficina de admisiones. Reyes espera que otros estudiantes hispanos encuentren en Aguirre el apoyo que necesitan para entender lo que la educación universitaria demanda y el apoyo que DBU ofrece.

“Harold es un ejemplo del tipo de educación DBU se ha comprometido a dar,” Reyes dijo. “Con él y con nuestras asociaciones, nosotros queremos estar al frente de lo que está pasando.”

“Nuestro deseo es apoyar a los estudiantes que están empezando en la escuela, mantenernos involucrados, ayudarles a desarrollarse como líderes y que usen sus habilidades para la iglesia cuando terminen la escuela.”

‘Una una reflexión directa del reino de Dios’

Otras escuelas han dicho algo similar al expresar su deseo de incrementar la diversidad de su cuerpo estudiantil, el cual viene de una visión cristiana.

“En East Texas Baptist University, creemos que una comunidad diversa es una reflexión directa del reino de Dios,” dijo Kevin Caffey, vicepresidente de inscripciones y asuntos administrativos.

“Creamos un plan para aumentar los esfuerzos de la institución y aumentar la población hispana en nuestro campus,” dijo Caffey. “Reconocemos que esa visión requiere de un compromiso de parte de todos para apoyar el éxito de nuestros estudiantes hispanos.”

Ese esfuerzo requerirá proveer un ambiente de bienvenida para que los estudiantes se sientan como en casa—donde ellos se sientan en familia.

“Los estudiantes hispanos en ETBU pueden esperar verse rodeados de profesores, staff y compañeros quienes aprecian la cultura hispana,” dijo Ana Asencio, consejera de admisiones para estudiantes de primer año en ETBU.

“Ellos serán bienvenidos por mentores, quienes les animarán a tomar y usar su cultura y diversidad para contribuir a la riqueza y bendición de la variada estructura en el campus de ETBU.”

Logsdon busca servir a la población desatendida

Desde el principio de Logsdon Seminary en San Antonio, el cual es parte de Hardin-Simmons University, la prioridad ha sido dar oportunidades a comunidades que antes no han tenido ese sustento para la educación.

Wally Goodman, director de los programas de Logsdon Seminary en San Antonio, comenzó  su posición en Baptist University of the Américas en el 2010. En BUA, Goodman pudo aprender acerca de las diferencias generacionales y culturales entre los hispanos. Ese conocimiento le ha servido ahora en el campus de Logsdon en San Antonio, donde un tercio de los estudiantes son hispanos.

Desde el 2011, Logsdon en San Antonio ha crecido hasta ofrecer las mismas tres maestrías que se brindan en el campus principal en Abilene, así como el doctorado en ministerio.

Al principio, el crecimiento vino con algunos desafíos en el horario de clases y la ubicación del campus, dijo Goodman. Pero ahora los desafíos que los estudiantes enfrentan son en términos de educación en un ambiente multicultural, con un cuerpo estudiantil compuesto de un tercio de hispanos, un tercio de afro-americanos y el otro de anglos.

“Los estudiantes se llevan bien y muestran amor unos con otros,” Goodman dijo. “Ellos aprecian la diversidad y creo que eso les ayuda a entenderse más.”

Su experiencia en BUA y ahora en Logsdon en San Antonio le dio a Goodman el sentido para apreciar un ambiente multicultural en el que la iglesia puede existir, él dijo. Pero eso también significa que las universidades y los seminarios deben de preparar a sus estudiantes para funcionar en ministerios multiculturales, él remarcó.

Por primera vez el año pasado, la mayoría de los estudiantes en los dos campus de Logsdon Seminary no consistía de anglos, dijo Meredith Stone, decana asistente de academia y profesor asistente de escritura y ministerio en Logsdon Seminary. A través de todos los campus de Logsdon Seminary, el 21 por ciento de los estudiantes se identifica como hispanos, ella detalló.

Por su diversidad estudiantil, la Association of Theological Schools (Asociación de Escuelas Teológicas) invitó a Logsdon y a otras 19 escuelas a ser parte de un proyecto llamado Cultivando la Capacidad de Diseminación Educativa. El programa de dos años apunta a incrementar la efectividad de escuelas de ATS en educar y capacitar a estudiantes de todas las razas y grupos étnicos.

Universidades y seminarios bautistas se benefician cuando preparan a estudiantes de diferentes culturas a servir en marcos multiculturales, observó Goodman.

“Todos somos bien servidos cuando aprendemos a relacionarnos más allá de nuestra experiencia cultural,” dijo él.


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