Andar como Jesús anduvo: Cómo encontrar un balance adecuado en un mundo exigente

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Hay un refrán muy conocido que dice: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Es un refrán que a menudo nos causa risa, pero es la realidad que muchos de los jóvenes adultos cristianos atraviesan día a día en la actualidad.

Vivimos en una cultura basada en el consumismo. Una cultura que nos pide hacer más, nos pide conseguir o lograr más objetivos, comprar más, publicar más… Y la lista se hace interminable. Todo esto nos conduce a preguntarnos, en medio de todo este tumulto: ¿Cómo puedo andar como Jesús anduvo?

Para muchos jóvenes adultos esto se ha convertido en una batalla sin fin. Por una parte, quieren agradar a Dios, ser fieles en sus iglesia y familia, pero, por otra parte, sienten la presión de una cultura que demanda —celosamente— atención. Sin duda alguna, el gran reto de los jóvenes adultos es encontrar ese balance que les permita andar como Jesús anduvo, al mismo tiempo que navegan en una cultura exigente.



¿Qué podemos hacer?

1. Para poder encontrar un balance que te permita andar como Jesús anduvo, necesitas establecer límites. Necesitas trazar límites que te ayuden a proteger unos de los regalos más preciados que tenemos: el tiempo. Parte de este proceso es aprender a decir no a invitaciones, no a más actividades, entre otras cosas. Tenemos que aprender a trazar límites que nos permitan cultivar hábitos que nos ayuden a andar como Jesús.

Jesús era un especialista en establecer límites. El evangelio de Lucas nos relata que Jesús se retiraba a lugares apartados a orar (Lucas 5:15). Para poder encontrar ese balance, tenemos que ser conscientes e intencionales al establecer límites. Si no aprendemos a controlar nuestro entorno, éste terminará por controlar nuestras vidas.



2. Una vez que hayas establecidos ciertos límites en tu vida, necesitas proponerte objetivos claros. El tener objetivos claros nos ayuda a mantenernos enfocados en lo que más importa. Si no tenemos una dirección clara de a dónde queremos ir, pasaremos el resto de nuestros días como el pueblo de Israel, deambulando en el desierto.

Para poder establecer metas claras necesitas hacerte las siguientes preguntas: ¿Por qué quiero hacer esto? ¿Cómo quiero que sea mi vida en tres meses, seis meses, o un año? ¿Qué debo cambiar o comenzar a hacer para andar como Jesús anduvo? ¿Qué me impide comenzar a implementar mis metas? No te limites a solo estas preguntas; genera tus propias preguntas y sé honesto al contestarlas. Escríbelas en un cuaderno y ora al Señor. Cuando Jesús vino a este mundo él tenía su objetivo claro: venir a rescatar y salvar lo que se había perdido. Su objetivo lo mantuvo enfocado durante su ministerio.

3. Ya trazados ciertos límites y con una visión clara de tus metas, el siguiente paso es comenzar a implementar el plan. Para poder implementar este paso se requiere sacrificio. Si el reto para muchos jóvenes adultos en encontrar el balance adecuado para poder andar como Jesús anduvo, necesitarás sacrificar o reemplazar ciertas cosas, actividades e incluso relaciones con amigos o parientes. Si una de tus metas, por ejemplo, es comenzar a leer la Biblia por las mañanas en vez de revisar tu teléfono, pon el teléfono fuera de tu alcance para no caer en la tentación de revisarlo. Así, una vez que hayas leído la Biblia, puedes tomar tu teléfono y continuar con tu día.


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Por último, andar como Jesús anduvo no es fácil. Como jóvenes adultos nos enfrentamos a muchos retos que nos apartan de ese objetivo. Cobremos ánimo y recordemos las palabras de Jesús: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33b, RVR1960).

Jaime Cortez as el pastor de discipulado de First Baptist Church (Primera Iglesia Bautista) en Athens, Texas.


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