El ancla para las tormentas de la vida

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Me encanta el concepto de un ancla. Si lo piensas bien, el ancla del barco no cambia la corriente, ni las olas, ni el viento. Simplemente va al fondo, donde todo está en calma y quietud, y ofrece estabilidad al barco.

¡Imagínese! Algo por debajo de la superficie, por debajo de las olas y de los vientos es lo que proporciona estabilidad al barco que está en la superficie. Cuando el viento y las tormentas azotan aquel barco, el ancla le ayuda a poder soportarlos.

La Biblia usa la imagen del ancla para enseñarnos una verdad espiritual bien profunda, la cual podemos aplicar al sufrimiento que ha causado esta horrible pandemia que seguimos enfrentado.



En Hebreos 6:19-20 (NVI) leemos: “Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza que penetra hasta detrás de la cortina del santuario, hasta donde Jesús, el precursor, entró por nosotros, llegando a ser sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. Esta es una referencia al templo de Israel. Había una cortina o velo que dividía al Lugar Santo del Lugar Santísimo. Detrás de la cortina estaba el Lugar Santísimo, el cual contenía el Arca del Pacto que representaba la presencia de Dios. Ese era el lugar donde Dios se reunía con el Sumo Sacerdote una vez al año, cuando traía el sacrificio para la expiación o el perdón de los pecados del pueblo. También es una referencia al sacrificio de Jesús por nosotros. Jesús entró con su propia sangre derramada en la cruz para que ya no se hagan más sacrificios, sino que, a través de nuestra fe en Él, tengamos acceso al perdón de pecados y a la presencia de Dios.

El escritor de Hebreos nos dice que nuestra fe en Jesucristo, y Jesucristo mismo, es esa Ancla que usted y yo necesitamos para navegar en la vida. Piense en Jesús como el ancla de su vida. Cuando el viento y las tormentas de la vida lo golpeen, Jesús lo sostendrá firme y a flote. Él puede impedir que usted se hunda en el mar de la desesperación, Él puede ayudarle a soportar esas tormentas y permanecer firme.

Jesús provee dirección a su vida

En toda tempestad y en cada tormenta, los barcos son sacudidos de un lado para otro. Algunos marineros se apresuran en la tormenta y avientan el ancla para evitar que el viento fuerte arrastre al barco en la dirección incorrecta, permaneciendo así en un lugar seguro. Sin el ancla, el barco irá a la deriva, sin dirección, y como resultado, será destruido.



 Jesús provee estabilidad a tu vida

Anclar tu vida en Jesús da estabilidad a tu vida. La estabilidad da descanso a tu alma. Vivimos en una gran incertidumbre como país. Hemos sido lanzados a nadar en lo profundo de lo que no conocemos. Nuestra barca va cruzando por mareas altas.

“Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas le librará Jehová”, dice el Salmo 34:19 (RVR1960). Vamos a seguir enfrentando tormentas de todo tipo en la vida —tormentas financieras, tormentas de enfermedades y tormentas de tentación entre otras—, pero hay esperanza. (“Tenemos como firme y segura ancla del alma una esperanza”.)

En Colosenses 1:27 (RVR1960) vemos: “A estos [nosotros] Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones, que es Cristo en ustedes, la esperanza de gloria”. ¿En qué está anclada tu vida?


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Como seres humanos nos resulta fácil poner nuestra esperanza en cosas visibles,  materiales, que nos proporcionan una aparente seguridad. Jesús es la verdadera esperanza para este mundo perdido y para un pueblo de Dios que sufre. Jesús es la esperanza para nuestra sociedad.

Dr. Pablo Juárez es el Pastor de la First Baptist Church Kaufman (Primera Iglesia Bautista de Kaufman) en español en Kaufman, Texas.


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