Camina en fe

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Cada vez que oigo la frase “Camina en fe o por fe” no puedo dejar de pensar en Abraham.

Una vida “segura”

Abraham vivía en Ur de los Caldeos, una ciudad que, en su tiempo, era de las más cosmopolitas y bien establecidas, pero muy idólatra.

Ya que Ur era una ciudad comercial y próspera, lo más probable es que Abraham vivíera una vida segura y cómoda en esta ciudad. Además, como otro factor positivo, su familia estaba con él.



Llamado por un desconocido

Sin embargo, un buen día Dios le pide a Abraham: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Génesis 12:1a). Cabe mencionar que Dios está llamando a un hombre que no le conocía como su Dios.

¿Cuántos de nosotros le haríamos caso a un extraño que nos pidiera dejar nuestra ciudad, familia, costumbres, comodidad y seguridad para ir a otro lugar del que no nos ha mencionado donde está o cómo es?

Llamado con promesa

Claro que Abraham también obtuvo promesas de parte de Dios, si es que obedecía: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis. 12:1b).



Pero nuevamente, si Abraham no conocía a Dios ¿cómo podía él estar seguro de que Dios cumpliría sus promesas? ¿Le creerías tú?

Destino incierto

Abraham decidió obedecer a Dios y salió de su casa. Aunque no obedeció completamente porque no dejó a toda su familia atrás, sí obedeció en dejar su tierra, sus posesiones, su comodidad y seguridad para ir a donde Dios le pedía ir.

Por cierto, ¿a dónde iba Abraham? La verdad es que, aunque en el capítulo doce de Génesis se nos da un poco más de detalle del lugar de destino para Abraham, la carta a los Hebreos nos revela que él salió sin tener claro a dónde Dios lo estaba llamando: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8).


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Caminar sin mapa en mano

En esta narrativa bíblica podemos ver una clara definición de lo que es caminar en fe o por fe. Abraham le creyó a Dios sin pedirle pruebas de que él podía cumplir sus promesas. Simplemente creyó que el Dios que se le había manifestado era capaz de cumplir su palabra.

De hecho, una definición bíblica de fe es: “La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver” (Hebreos 11:1).

Ignorar la lógica humana

Cabe mencionar que Abraham no tenía ningún hijo y que ya era mayor de edad. Esto último lo sabemos porque luego dice el pasaje que tenía 75 años (Génesis 12:4). Pareciera que Abraham tenía mas evidencias para pensar en no salir de Ur que para obedecer a este Dios que se le había manifestado; pero decidió obedecer.



El llamado continúa

Dios sigue pidiéndonos que depositemos nuestra confianza en Él, que caminemos por fe.

Recuerda: No caminamos por fe cuando todo frente a nosotros es claro y lógico; más bien, en lo opuesto a esto es cuando tenemos que depositar nuestra confianza en Dios, en su cuidado y amor.

Y así como Abraham tenía una promesa, también nosotros la tenemos, y fue dada por Cristo cuando les dio a sus discípulos la gran comisión: “he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo 28:20b).



¿Qué más necesitamos para caminar en fe?

El Dr. Julio Varela es el pastor asociado interino del servicio en español de Calvary Baptist Church, en McAllen, TX.  Todas las citas bíblicas son de la versión Reina Valera de 1960. 


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